martes, 7 de julio de 2026

Riesgos de los viajes en el tiempo


Mi valoración: 7 sobre 10

📖320 páginas 📖

En el Estado rígido y totalitario en el que tiene lugar esta historia, los viajes en el tiempo, tanto como sus peligros, son muy reales. Sin embargo, aquí no son el origen de divertidas aventuras, sino castigos del poder contra individuos subversivos.

Individuos como Adriane Strohl, aunque ella nunca hubiese sospechado ser una chica peligrosa. Después dar su discurso de graduación y a modo de «rehabilitación» por Traición y Cuestionamiento de la Autoridad, Adriane es enviada a Wainscotia, una ciudad que solo existía ochenta años antes, en 1959. Pero su idealismo no entiende de saltos temporales y no puede evitar cuestionar los principios que rigen su sociedad, con resultados liberadores... pero también estremecedores.
        Este libro comenzó enganchándome mucho por la necesidad de saber cómo se conformaba esa sociedad futura en la que 1984 se ha quedado en pañales. Sin embargo, cuando Adriane es condenada, la historia se centra en como ella lo vive y no volvemos a ese mundo futuro ni descubrimos nada más sobre él. Así que entiendo que el quid de la historia está ahí, en la vida que ella lleva con los recuerdos que le han dejado, su adaptación a una sociedad antigua, su forma de ver las cosas en contraposición con la gente de la época. No está mal, pero no acabo de pillarle el gusto al final: pierde la memoria totalmente y se hace pareja del señor de las manifestaciones. Vale, pero ¿la dejan los del futuro ahí haciendo su vida? Conoce a su tío, el que supuestamente fue aniquilado cuando era una niña, y este le dice que no podrá volver a verla pero le da la dirección de su casa y le dice que tiene mujer e hijos. ¿No era que no se podía tener familia ni crear lazos durante el exilio? ¿Es que eso se lo dicen a lo exiliados como una forma más de castigo, de aislarles? ¿O es que si crean lazos ya no podrán devolverlos al futuro? ¿Por qué le iba a importar eso al Gobierno del futuro, si así se libraría de los sujetos molestos? Al final, tanto a su tío como a ella les permiten crear una familia y vivir allí. 

        Me resulta curioso como ella dice que ama con locura a su marido y, a la vez, demuestra que no es cierto, porque lo que quiere es complacerlo para que él la ame y, así, amarle ella a su vez. Me estremece especialmente cuando comenta el dolor que sufre cuando tienen relaciones y que esos espasmos de dolor él los toma por otra cosa porque ella no se queja. Es muy fuerte todo eso, como si estuviera dentro de un síndrome de Estocolmo enorme. En ese sentido es muy interesante leer esta parte del libro.