📖 320 páginas 📖
Sinopsis:
Recién salida de una breve estancia en un hospital psiquiátrico, Camille Preaker se dirige a su ciudad natal a cubrir una serie de asesinatos para el periódico en el que trabaja. Por primera vez en once años, la reportera de sucesos regresa a la inmensa mansión en la que creció, donde se tendrá que enfrentar a los recuerdos de su hermana, que murió en plena adolescencia; pero lo que más perturba a Camille es la presencia de su madre, una mujer fría y manipuladora que despierta la admiración de sus vecinos y que vive obsesionada con su salud y la de los suyos.
Con la policía local abrumada por los hechos, Camille llevará a cabo su propia investigación, desafiando las rígidas normas sociales de un pequeño pueblo de la América profunda.
Este libro es muy interesante, mantiene la intriga y tiene diversos giros, aunque alguno se ve venir. Los personajes me han parecido bastante reales y el pueblo podría ser cualquier pueblo pequeño de mi zona. Sin embargo, no me ha gustado tanto como Perdida porque este lo vi venir bastante.
Me gusta que la protagonista esté bastante perdida y que la relación con su madre y su hermanastra no esté nada clara (con el padrastro la relación ni está ni se la espera). Sobre todo, el comportamiento de ella con la hermana me genera cierta curiosidad e incertidumbre porque no la entiendo pero quiero entenderla. ¿Se quieren, no se quieren, se están tanteando? La relación con la madre está más clara y, aun así, tiene sus altibajos también (esos conflictos internos de «te odio pero quiero que me quieras»). Esto hace que me parezcan unos personajes mucho más reales, sobre todo Camille, que muestra a lo largo de todo el libro los problemas que tiene (y ha tenido) para relacionarse.
También me gusta la forma en que ella le narra al policía las situaciones (claramente delictivas) que han ocurrido en el pueblo como si fueran normales (porque para ella es normal o bien lo ha tenido que normalizar para poder vivir con ello, como cuando la violaron en grupo con 13 años y estando borracha). Me da la sensación de que es una persona más real.
En cuanto al quid de la cuestión (el asesino): estaba entre la Adora y Amma, aunque Adora era taaaaaan evidente que pensé que no sería ella. Amma en mi mente tenía dos opciones: o era la siguiente en ser asesinada o era la asesina. Afortunadamente fue lo segundo (me gustaba mucho más). Lo que me dejó patidifusa fue el lugar en el que estaban los dientes. No me lo esperaba y no creo que me lo hubiera esperado nunca. ¡Flipante! Hay que estar muy mal de la cabeza.
Por último, no sé qué pintaba el jefe de policía del pueblo si casi no sale: un par de veces para no decir nada y poco más.

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