Mi valoración: 3,5 de 5
Sinopsis:
No conoces el miedo hasta que no oyes a alguien tosiendo debajo de tu cama. Mila Vázquez sabe ver donde otros no suelen prestar atención. Por eso, dentro del cuerpo de policía, escogió como destino el Limbo: la oficina de personas desaparecidas. Todo empieza con un asesinato. Un hombre mata a toda la familia de un conocido empresario, excepto a su hijo menor: Roger Valin, quien desapareció una mañana sin dejar rastro y ahora, diecisiete años después, todo parece indicar que ha regresado convertido en un asesino en masa. Pero no es el único: él es el primero de una serie de antiguos desaparecidos que están volviendo para cometer crímenes atroces. ¿Por qué están regresando? ¿Hay alguna lógica tras los asesinatos? Una historia donde nada es lo que parece y el peligro no deja de acechar en la oscuridad.
Este libro me ha gustado, pero menos que los otros. El caso de los insomnes es interesante, pero no me ha llegado dentro, no sé. Mucha vuelta, mucha gente implicada, mucho lío, y las referencias al apuntador que luego comentaré, y que me sacaban de quicio porque no sabía qué me había perdido (supuestamente este es el segundo libro, ya me leí el primero y no había ninguno en medio). Aunque sí que me ha sorprendido el final y muchas de las cosas que suceden (el papel de Sylvia, quién era el organizador de los hechos al final...). Me ha faltado también un poco de recorrido desde que quieren cargarle todo el muerto a Berish hasta que, de pronto, no pasa nada y todos lo tratan bien. Mí no entender. No creo que eso pase de un momento a otro, esperaba que no le creyeran, que lo acusaran de lo de Mila diciendo que sabía dónde estaba, no sé, que opusieran algo de resistencia a creer que él era inocente. Pero eso se ha pasado totalmente por alto. Ha sido demasiado rápido y fácil para mi gusto.





